El francés Gilbert Garcin es más que un fotógrafo ordinario. Su fotografía es denominada como poético-simbolista por su contenido y temática, y siempre aparece en sus fotografías.
Hace poco hubo una exposición en la Galería Hartmann, en Barcelona, España, en donde se dio esta definición de su arte:
“Como un prestidigitador se presenta Gilbert Garcin (La Ciotat, Francia 1929),
aunque se podría definir mejor como un psicoanalista-prestidigitador. En sus
fotografías construye un mundo fingido a partir de trucos y montajes, sin
embargo en lugar de apoyarse en el espectáculo pretende descubrir por medio del
ensueño las trampas que contiene la existencia. Y como artista es joven: comenzó
hace 10 años, al jubilarse como vendedor de lámparas. Acaso por ello sus
imágenes se inspiran en el cine primitivo, pero Garcin es sobre todo un
surrealista, se acerca más a la magia onírica y melancólica de un Méliès y
basa su proceso creador en la construcción manual de pequeñas escenografías,
después se fotografía a sí mismo en una pose escogida, uniendo luego ambos
elementos y elaborando con ello la obra. Creador vigoroso, artesano e
ilusionista, que escribe una suerte de “biografía ficticia” a través de
unas obras fotográficas que son al mismo tiempo un tratado poético y nada
solemne sobre la condición humana. “Comenzar a los 65 años tiene muchas
desventajas, y una sola ventaja: la experiencia vivida”, comenta el artista”.
Este es un poco del arte de Gilbert Garcin:
Une place à prendre

Divergences

Diogène ou la lucidité

Le plaisir esthétique

La persévérance

L’automne

Surmonter les obstacles

L’avenir n’est plus ce qu’il était
